JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE MADRID

jueves, 27 de octubre de 2016

JMNH 2016. Memoria. Presencia de Cervantes en Madrid

MEMORIA
Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica
#JornadasMNH2016
http://jornadasdenovelahistoricaenmadrid.blogspot.com.es/
Tema: Cervantes como personaje en la novela histórica
Mesa 1
Sábado 7 de mayo de 2016
Lugar: Matadero Madrid - Casa del Lector (Fundación Germán Sánchez Ruipérez)

Autores invitados: LUIS GARCÍA JAMBRINA (La sombra de otro), ANA MORILLA y CAROLINA MOLINA (Cervantes tiene quien le escriba. Antología de cuentos).
Cronista de Madrid: EDUARDO VALERO. Presencia de Cervantes en Madrid (estatuas, plazas y restos mortales)

CONTENIDO: Presencia de Cervantes en Madrid: Resumen de la vida de Cervantes – Cervantes de regreso a Madrid – El monumento a Cervantes: Historia de un fiasco.

Mañana lluviosa la de aquel 7 de mayo de 2016 en el que desde la Casa del Lector se rindió homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra. La ocasión era perfecta al coincidir con el IV Centenario de su fallecimiento, pero no fue ese el único motivo; el príncipe de los ingenios merecía unas palabras de los escritores que de él se han nutrido y en él se han inspirado.

Las disertaciones de Luis García Jambrina, Ana Morilla y Carolina Molina se centraron en la personalidad de Cervantes, sus rivalidades con Lope de Vega, sus fracasos en vida y su indiscutible éxito después de muerto.


David Yagüe, Luis García Jambrina, Ana Morilla, Olalla García, Carolina Molina,
Víctor Fernández Correas y Eduardo Valero.
Fotografía: © Víctor Fernández Correas
© Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica 2016

Presencia de Cervantes en Madrid
Madrid fue su cuna y último refugio; Capital del reino donde vivió entre dos siglos, bajo los caprichos de un monarca prudente, primero, y otro piadoso, después. Fueron estos Felipe II y Felipe III, quienes-cada uno a su debido tiempo-, propiciaron no pocas desventuras para el hidalgo Miguel.

En la última etapa de su vida, Cervantes se afincará definitivamente en Madrid; villa y corte más o menos similar a la cartografiada por Texeira en 1656.

Eduardo Valero hizo un breve resumen sobre los domicilios madrileños de Cervantes, centrando su interés en aquellos lugares donde está presente su imagen en placas, lápidas y monumentos.

Como es lógico, sendas placas pueden verse en el convento de las Trinitarias, sobre la calle de Huertas y en la fachada del templo (Calle de Lope de Vega; antes de Cantarranas).
Otra en la casa que fue última morada del escritor, en la calle de Cervantes (antigua de Francos). Si bien esa vivienda no es la original, pues tan histórico espacio fue derribado en 1833, tampoco lo es su entrada, que estaba sobre la calle del León.

Sobre la calle de Atocha, donde estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta, se colcaba en 1905 una lápida conmemorativa del centenario del Quijote, en cuyo lugar se hizo la edición príncipe de la primera parte.
Más tarde, en 1915, se coloca otra en la calle de San Eugenio, nuevo taller de la imprenta de Juan de la Cuesta, donde se hizo la edición príncipe de la segunda parte del Quijote.

También se recuerda al Cervantes joven en la calle de la Villa, donde estuvo el Estudio Público de Humanidades de la Villa de Madrid, dirigido por el maestro Juan López de Hoyos, del que don Miguel fue discípulo.

La Biblioteca Nacional de España, con una estatua en la escalinata; y el Ateneo de Madrid, con un medallón en su fachada, rinde honor a las letras y, a su vez, al genio de la lengua castellana.






Dos monumentos principales engalanan dos plazas importantes de la Villa.
Por orden cronológico, el monumento erigido en la Plaza de las Cortes en 1835, con una novísima Isabel II reinando en España y sus Colonias.
Muestra del poco respeto o interés hacia la figura de Cervantes es la siguiente fotografía, en la que un urinario presta sus servicios a escasos metros de tan insigne persona.



Después, en el siglo XX, el de la Plaza de España, proyectado en 1915 por deseo de Alfonso XIII y acabado en 1961 por petición de Francisco Franco. De este monumento hablamos al final del artículo.
 

Resumen de la vida de Cervantes
El siguiente resumen cronología está basado en el realizada por Jean Canavaggio para el Instituto Cervantes en el estudio pormenorizado sobre Don Quijote de la Mancha.

Se dice que Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el 29 de septiembre de 1547 y bautizado el 9 de octubre en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de aquella localidad.

Según el Archivo de Protocolos de Madrid, será en 1566 cuando se traslade a la Villa y Corte junto a su familia. Y en ese Madrid de Felipe II escribirá en 1567 su primera obra conocida: “Serenísima reina, en quien se halla”, soneto a la reina Isabel de Valois con motivo del nacimiento de la infanta Catalina Micaela.
Aquellos versos que con veinte años había escrito se desvanecen al fallecer la soberana de la Paz un año después, el 3 de octubre de 1568. En ese año el joven Miguel era discípulo de Juan López de Hoyos en el Estudio de la Villa. Así lo afirma el propio López de Hoyos en “Hystoria y relaciō verdadera de la enfermedad felicissimo transito y sumptuosas exequias funebres de la Serenissima Reyna de España doña Isabel de Valoys…” (1569), al referirse a Cervantes como “charo y amado diʃcipulo”.



En 1569 llega el primer revés. Una Providencia de Felipe II de 15 de septiembre ordena “que un alguacil vaya a prender a Miguel de Cervantes”, acusado de herir en duelo a Antonio de Sigura.
A Miguel le esperaba un castigo propio de la época: amputación de la mano derecha, humillación pública y destierro por diez años. Entonces el joven escritor, alejándose de ese destino, huirá a Roma y allí será camarero del cardenal Julio Acquaviva.

Al poco dejará al cardenal para alistarse como soldado en la compañía de Diego de Urbina, y el 7 de octubre de 1571 participará en la batalla de Lepanto a bordo de la galera Marquesa, con fatales consecuencias. Miguel recibe dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda, que la deja destrozada.
Cuando se reconosció el armada del Turco, en la dicha batalla naval, el dicho Miguel de Cervantes estaba malo y con calentura, y el dicho capitán... y otros muchos amigos suyos le dijeron que, pues estaba enfermo y con calentura, que estuviese quedo abajo en la cámara de la galera; y el dicho Miguel de Cervantes respondió que qué dirían de él, y que no hacía lo que debía, y que más quería morir peleando por Dios y por su rey, que no meterse so cubierta, y que con su salud... Y peleó como valente soldado con los dichos turcos en la dicha batalla en el lugar del esquife, como su capitán lo mandó y le dio orden, con otros soldados. Y acabada la batalla, como el señor don Juan supo y entendió cuán bien lo había hecho y peleado el dicho Miguel de Cervantes, le acrescentó y le dio cuatro ducados más de su paga... De la dicha batalla naval salió herido de dos arcabuzazos en el pecho y en una mano, de que quedó estropeado de la dicha mano.” [«Información pedida por Rodrigo de Cervantes de los servicios de su hijo Miguel.» Declaración del alférez Mateo de Santisteban. Ed. de Pedro Torres Lanzas, Madrid, José Esteban, 1981, p. 29.]
Hombre recio y valeroso, en 1572, a pesar de las heridas, participará en la campaña naval de Juan de Austria en Corfú y Modón.
En 1573 se encuentra acuartelado en Nápoles como “soldado aventajado” en la compañía de Manuel Ponce de León.
En 1574 forma parte en la expedición de Juan de Austria contra Túnez.
Un año más tarde, el 7 de septiembre de 1575, se embarca en la galera Sol para regresar a España, pero el día 26 es hecho prisionero por los corsarios berberiscos en las costas de Cataluña y llevado a Argel. Desde entonces, y hasta 1579, intentará escapar en cuatro ocasiones pero con nefastas consecuencias.
Aquellas experiencias vividas en Argel las plasmará Cervantes en sus comedias “Los tratos de Argel”, “Los baños de Argel” y en los capítulos de la primera parte del Quijote que hablan de la “historia del Cautivo”.

Por fin el 19 de septiembre 1580 será rescatado por los padres trinitarios, mediando el pago de 500 escudos. El día 24 de octubre regresa a España y a finales de ese año ya se encuentra en Madrid.

En 1581 viaja a Portugal, donde Felipe II le encomienda una misión a Orán por sus conocimientos sobre costumbres y cultura del norte de África. Desde ese año y aproximadamente hasta 1587 compone varias comedias “que se vieron en los teatros de Madrid representar Los tratos de Argel, que yo compuse, La destruición de Numancia y La batalla naval…”. [Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, Prólogo al lector, en Schevill y Bonilla, Comedias y entremeses, I, p. 7.]

En 1582 escribe “La Galatea”, obra que será aprobada en Madrid el 1 de febrero de 1584 por Lucas Gracián Dantisco y publicada en Alcalá de Henares en 1585.

A finales de 1584, el 12 de diciembre, contraerá matrimonio con Catalina de Palacios Salazar Vozmediano en la toledana iglesia parroquial de Esquivias.

El 5 de marzo de 1585 vende por cuarenta ducados a Gaspar de Porres dos comedias: “La confusa” y “El trato de Constantinopla y muerte de Celín”. [Ver documento]

El 13 de junio muere en Madrid su padre, Rodrigo de Cervantes.

En 1587 Cervantes es comisario de provisiones de la Armada Invencible, atestiguando su presencia en Écija en septiembre. Estas comisiones traerán algunas desavenencias; así, en octubre, será excomulgado por el vicario general de Sevilla al haber embargado el trigo de unos canónigos de Écija.

En febrero de 1608, Cervantes dice estar domiciliado en el barrio de Atocha, detrás del Hospital de Antón Martín. Hasta entonces, y desde 1587, andará por tierras andaluzas, toledanas y vallisoletanas.

Y será en Valladolid, en 1604, donde se le de licencia para imprimir El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

En 1605, el 12 de abril, Cervantes otorgará poder al librero Francisco de Robles para imprimir y vender el Quijote en los reinos de Portugal, Aragón, Valencia y Cataluña.


Cervantes de regreso a Madrid 
En poco tiempo Cervantes tendrá distintos domicilios en la Villa y Corte. Como hemos dicho, en febrero de 1608 estará domiciliado en Madrid, en el barrio de Atocha.

En el Libro de inscripciones de la Orden Tercera de San Francisco, del 1 de junio de 1608 al 27 de diciembre de 1617, se dice que había vivido “en la calle de la Magdalena, a espaldas de la duquesa de Pastrana” (Calle de Atocha).

Curiosamente, en 1609 su domicilio estará en la calle del duque de Alba, cerca del Colegio Imperial de San Isidro. Más tarde, a mediados de este año, vivirá en una casa situada detrás del Convento de Loreto, frente a la actual plaza de Matute.

En octubre se le ubica otra vez en la calle de la Magdalena, pero en una casa distinta, a espaldas del monasterio de la Merced.

En 1610 figura como propietario de una casa en la Red de San Luis (Montera), donde vivió su hija natural, Isabel de Saavedra. El 27 de junio de ese año parece que Cervantes vive con su esposa, Catalina de Salazar, en la calle del León.

En abril de 1611 parece estar domiciliado en una casa de la calle Huertas, detrás del cementerio de San Sebastián.
El 20 de septiembre de 1612, aprueba Salas Barbadillo las Novelas ejemplares. El 22 de noviembre, se le concede licencia para poder imprimir y vender las Novelas ejemplares.

El 9 de septiembre de 1913 Cervantes firmará la cesión y venta de privilegios de impresión de esta obra a favor de Francisco de Robles, impresor del rey. [Ver documento]

Y viviendo en esa casa de la calle Huertas, en septiembre de 1614 se publica el Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, atribuido a Alonso Fernández de Avellaneda. El 18 de octubre, se concede a Cervantes privilegio para poder imprimir y vender el Viaje del Parnaso.

El 30 de marzo de 1615, se da licencia a Cervantes para poder imprimir y vender la Segunda parte del Quijote. El 25 de julio, se le da licencia para imprimir las Ocho comedias y entremeses.
Para entonces las obras de Cervantes gozaban de gran fama en Francia, mientras que en Madrid era criticado y poco valorado. Ni hablar de sus desavenencias con Lope de Vega.

Llega el 22 de abril de 1616 y un Cervantes enfermo, afectado por cirrosis hepática y diabetes, muere en la calle del León, esquina a la de los Francos, en la casa donde posiblemente se había mudado el año anterior.
Al día siguiente será enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas, donde permanecerá per saecula saeculorum.

Como comentamos antes, en 1615 las obras de Cervantes gozaban de fama en Francia, y debemos agregar que también en Inglaterra. Sin embargo, en España se recuperará el interés por la obra cervantina en los últimos cinco lustros del siglo XVIII. Y ese interés será mayor por el Quijote que por su autor.

Dicho todo esto en recuerdo del príncipe de los ingenios, pasamos al tema anunciado más arriba sobre el monumento de la Plaza de España.
Juzgue el lector hasta que punto fue ensombrecida cualquier conmemoración o tributo a Cervantes.

 

Monumento de la Plaza de España



Doscientos ochenta y nueve años después del fallecimiento de Cervantes, con motivo del III Centenario del Quijote, en 1905 surgió la idea de erigir un grandioso monumento a la memoria de su creador; idea que contemplaba el inicio de una subscripción “internacional”. De simples buenas intenciones, aquello pasó a tema de Estado. Tal es así que, en Real Orden de 8 de mayo, el rey mandaba hacerlo y abría suscripción y concurso para la realización de proyectos entre los escultores españoles.

Los acontecimientos que siguieron a la Real Orden son detallados en un extenso trabajo que pueden conocer a través de los siguientes enlaces.  


Primera parte (1905-1913)
Segunda parte (Junio-Diciembre, 1914)  
Tercera parte. Concurso de anteproyectos (1915)  
Tercera parte. Los elegidos (1915)  
Cuarta parte. Cien años del monumento nunca inaugurado (1916-2016)  

Otros artículos relacionados:
- Coplas del domingo. Centenario de Cervantes. Madrid, 1916
- Un libro para Cervantes. Alcalá de Henares, 1916
- Madrid, cien años atrás. Centenario de Cervantes
- Cervantes visita Madrid en 1914
- La imprenta de Juan de la Cuesta y el Quijote
- Madrid, cien años atrás. Carta de Cervantes a Pérez Zúñiga
- Madrid, cein años atrás. Centenario de Cervantes postergado. Enero, 1916
- Madrid, cien años atrás. Cervantes, su Centenario y el pan  


***** 


Nuestro agradecimiento al público asistente que hizo de estas primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica un éxito absoluto. 




domingo, 22 de mayo de 2016

JMNH 2016. Memoria. Circos antiguos de Madrid

MEMORIA
Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica #JornadasMNH2016 http://jornadasdenovelahistoricaenmadrid.blogspot.com.es/
Inauguración Viernes 6 de mayo de 2016
Lugar: Matadero Madrid - Casa del Lector (Fundación Germán Sánchez Ruipérez)
Autora invitada: TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA (La Universal)
Tema: Circos antiguos de Madrid

CONTENIDO: Circos antiguos de Madrid – Antecedentes: 1.Circo de Madrid o de Paul. 2.Circo Olímpico (Teatro del Circo) - Otros circos de Madrid: Circo de Colón – Circo Hipódromo de Verano – Un inciso: Teatro Tívoli – Teatro Circo de Madrid. El circo de los varios nombres – Circo de Price o de Parish *

El madrileño siempre ha tenido afición por los espectáculos. Más allá de las acrobacias de Charles Blondin en el estanque de El Retiro, o los ascensos en globo de Madame Poitevin montada en un cuadrúpedo, y otros tantos entretenimientos de los jardines de aquel espacio de recreo, centraremos el presente artículo en los circos que hubo en nuestra ciudad, dejando también para otra ocasión aquellos que eran ambulantes.
El sonido de una charanga interrumpió su conversación y ambos se asomaron a la ventana. Por la cuesta, bajaba un grupo de cuatro personas, dos tocando la corneta y uno el tambor; el cuarto llevaba, clavado en un mástil, un enorme cartel del Teatro Circo de Price en el que se anunciaba la función del día. Detrás, cual un enjambre de polillas, la chiquillería desfilaba imitando a los soldados en medio de la algazara. Antón sonrió. Ya ni recordaba la última vez que había asistido al circo o al teatro.
Toti Martínez de Lezea 
La Universal
Con estas palabras Toti Martínez de Lezea nos introduce en una de las tantas aventuras que ocurren en su novela La Universal, ambientada en el Madrid de inicios del siglo XX, y que estuvo presente en las Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica.

Toti Martínez de Lezea, Carolina Molina y Eduardo Valero 
Fotografía: © Víctor Fernández Correas 
© Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica 2016 
© Archivo HUM - historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325
Un momento en la proyección de contenido didáctico 
Fotografía: © Víctor Fernández Correas 
© Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica 2016 
© Archivo HUM - historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Circos antiguos de Madrid
Recordamos brevemente los circos o teatros circo que hubo en la capital durante el siglo XIX y principios del XX. La historia del Circo Price tiene su espacio al final del artículo.




Antecedentes:  
1 - Circo de Madrid o de Paul
Además de estos nombres tuvo el de Teatro Nuevo, y más tarde el de Teatro de la Bolsa, Lope de Vega y de Bufos.
Fue fundado por Monsieur Paul Laribeau en 1847 y estuvo situado en la calle Barquillo 7, en los jardines del duque de Frías, frente a la puerta lateral del parque de Artillería.
Según Madoz, éste circo constaba de cuatro cómodos departamentos y capacidad para 1.400 espectadores.
En 1851 Laribeau construirá un nuevo edificio con mayor capacidad y más lujoso, será el Teatro Nuevo, aunque se le seguirá llamando de Paul.


2 - Circo Olímpico (Teatro del Circo)
En los orígenes de este circo también interviene Paul Laribeau, quien hacia 1834 tenía establecido un barracón en la calle Caballero de Gracia números 29 y 31, titulado Circo Olímpico, donde se daban espectáculos ecuestres, gimnásticos y de acrobacias.
De allí pasará a unos terrenos anejos a la casa de las Siete Chimeneas, denominados entonces “Plaza de la Reina”, donde erigirá el Teatro del Circo.
Pedro de Répide y A. de los Ríos citan a Paul Avrillón como el empresario del Olímpico, pero Pascual Madoz asegura que es Paul Laribeau. En tal caso es posible que fuesen Laribeau, Avrillón y Auriol; todos ellos reputados caballistas.
En 1846 se hará cargo del local el marqués de Salamanca, quien realizará ampliaciones y lo convertirá en teatro ópera italiana. Famoso era el marqués, entre otras cosas, por su colección de amantes; una de ellas, la bailarina Marie Guy Stephan, que trabajará en ese teatro.
En 1851, la sociedad que luego construiría el Teatro de la Zarzuela lo alquilará para representar obras del género chico.


En 1868, renovada la arquitectura del antiguo Olímpico, aparece la figura de Francisco Arderius con sus “Bufos madrileños”. Sin embargo, y por cuestiones que el propio don Francisco comenta, los Bufos pasaron a llamarse "de Arderius".




Para la temporada de 1875-1876 figurará al frente del Teatro del Circo el empresario Alberto Bernis, quien cosechaba grandes éxitos.
La noche del sábado 11 de noviembre de 1876 se estrenaba El testamento de un brujo, de José Feliu y Codina.
Cuentan las noticias que el escenógrafo, Sr. Soler y Rovirosa, había realizado unos decorados magníficos, efectistas y cargados de lujo; destacando el perteneciente al cuadro de una fiesta en Pompeya.
Las alabanzas llegaban también al coreógrafo, Sr. Moragas, quien junto a Soler, Feliu y el empresario Bernis, habían sido aclamados por el público en varias ocasiones.
El Diario oficial de avisos de Madrid anunciaba el 12 de noviembre que ya estaban vendidas todas las localidades hasta el lunes 13 por la noche:


Y ese lunes de noviembre de 1876 un incendio acabará con este circo teatro, famoso, de renombre, y que hacía sombra a los otros teatros madrileños. Así daba cuenta del suceso el periódico La Época:


Un grabado de Rico Ortega, publicado en la revista La Ilustración Española y Americana, muestra el estado en que quedó el edificio.

El propio José Feliu y Codina escribirá poco después:
"A esto queda reducido el teatro del Circo después del incendio sofocado, cuando ya no había salvación para el edificio ni para los efectos que contenía. Todo, todo convertido en cenizas en breves horas, sin que nadie se explique la causa de este siniestro aterrador. Al estrago y la ruina material, la ruina moral y el abatimiento de los que fiaron al éxito por extremo brillante de la magia allí estrenada la recompensa de sus afanes y sacrificios. A esta gran desdicha, la explosión del sentimiento público que lamenta la desaparición de un coliseo que ostenta una historia estrechamente enlazada al progreso del arte dramático y lírico español."

El desaparecido teatro tendrá relación directa con el último que citaremos, el de Price. Ahora continuamos con otros coliseos emblemáticos de nuestra ciudad.

Otros circos de Madrid  
Circo de Colón
Poco después de la Revolución de 1868 se construye un barracón destinado a circo en los altos de la cuesta de Santa Bárbara, en la confluencia de la calle Almagro con Santa Engracia, formando una de las esquinas de la Plaza de Alonso Martínez, y frente al Asilo de las Hermanitas de los Pobres.
Como todos los circos de la época, sus espectáculos eran ecuestres, cómicos y gimnásticos; pero el de Colón sumó uno de gran éxito, el de nadadoras.
Una troupe de bellas jóvenes encandilaba a la concurrencia haciendo piruetas en el agua, bajo las luces del circo y al compás de la orquesta.
Dicen que la troupe de nadadoras se disolvió porque todas las integrantes se casaron al poco con señores madrileños.

© mcu-IPCE-FPH Archivo ARCIMIS - ARC-0386
© Fundación Duques de Soria de Ciencia y Cultura Hispánica
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-002 JornadasMNH2016
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

En este circo actuaba el famoso payaso (clown) Tonino, padre de los no menos populares Popoff y Thedy. También el hipnotizador Onofroff, Mr. Pappus (“el ayunador hombre de la urna”), la Condesa X (amazona), y hasta una foca que cosía a máquina.


Dicen que atravesando una mala época financiera, el empresario del circo solicitó la ayuda de una acaudalada dama, quien tuvo a bien crear “los jueves de moda” del Colón. Fue aquella la primavera más galante y de escotes atrevidos. El circo prosperó y la dama se ganó el mote de “Isabel la Católica”, por ser protectora de Colón.

© ARCHIVO HUM Fotografía: Candelas, 1900  
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-002 JornadasMNH2016 
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Habiendo actuado con gran éxito la amazona María Alegría, los payasos Pichel y Pantalón, la funámbula Mlle. Milanieri y la troupe Pichel, el circo será derribado entre octubre y noviembre de 1901.

© ARCHIVO HUM Heraldo de Madrid, 20 de noviembre de 1901  
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© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Circo Hipódromo de Verano
Si bien el de Colón era rival del Price, éste del Hipódromo lo era mucho más. El 24 de junio de 1882 se inauguraba el nuevo circo en el Paseo del Prado, frente a la Plaza de la Lealtad, donde hoy se ubica el Hotel Ritz.

Tuvo gran fama, con sus funambulistas, cómicos, payasos, espectáculos ecuestres, bailarinas, animales amaestrados y todo aquello que estaba de moda en esos tiempos, incluso los mítines políticos.

También hubo teatro de marionetas, pero como en otros espacios de la ciudad, no obtendría mucho éxito. Tal era la importancia del flamante local que el año de su inauguración los palcos se pagaban a 30 reales y los “reventa” los cotizaban a 50 y hasta 60 reales.


Un año después de su inauguración se acometerán obras de reforma para salvar el mayor inconveniente de este circo, la ventilación. Una nueva cubierta hará del local un espacio más fresco, respirable y luminoso.
El polifacético y pintoresco Felipe Ducazcal fue el empresario del Hipódromo de Verano y en la dirección estuvieron los ya citados hermanos Rizarelli (Domingo y Francisco). Se decía de Ducazcal:

Felipe, lo es todo;
un héroe á su modo
tan pronto aristócrata
como menestral.
Él manda, obedece,
domina, se ofrece,
y es lo más simpático
de la capital.
© ARCHIVO HUM Felipe Ducazcal. Fotografía Siglo XIX  
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-002 JornadasMNH2016  
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Además de haber sido director del Heraldo de Madrid, don Felipe fue propietario del teatro que llevaba su nombre y tuvo la concesión de los Elíseos y Jardín del Buen Retiro.

Domingo Rizarelli se retirará de la dirección a finales de los años 80, llevándose la fama de haber sido el primero en lograr presentar doce caballos en libertad, con un adiestramiento que no superó las treinta horas.
También había trabajado en este circo la amazona Virginia Rizarelli, hermana de los citados, y fallecida en Liverpool en enero de 1892. El 14 de octubre de 1890, en el periódico El Pabellón Nacional (pág. 3) se anunciaba: 
Ha comenzado el derribo, o por mejor decir, el desarme del Circo Hipódromo de Verano. En el solar donde aun se halla aquel se levantará en breve una suntuosa casa particular, que contribuirá al embellecimiento de aquella parte del Prado, completando la urbanización de la plaza de la Lealtad.
En efecto, por iniciativa del marqués de Comillas, el duque de Sotomayor se hará con el solar que ocupaba este circo, proyectando un edificio destinado a hotel con capacidad para 150 huéspedes y un presupuesto de obra de tres millones de pesetas.

La noticia era recogida por el Archivo Diplomático y Consular de España de 31 de marzo de 1892. En la década de los 20 del pasado siglo el circo reaparecerá instalado en la calle de Atocha, 60, donde actuaba con gran éxito la Compañía de Frediam.
Ya no estaban en este mundo Ducazcal ni los hermanos Rizarelli.

Dos fotografías de la Fototeca del Patrimonio Histórico (IPCE), correspondientes al archivo Ruiz Vernacci, nos muestran la plaza de Cánovas y, a espaldas de Neptuno, el solar que ocuparía el hotel Ritz.
Las imágenes son posteriores al año 1895 ya que en una de ellas es visible el solar que había ocupado el palacio de Medinaceli.
© mcu-IPCE-FPH Archivo R VERNACCI -VN 28045
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© mcu-IPCE-FPH Archivo R VERNACCI -VN 31967
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Teatro Circo de Madrid  
El circo de los varios nombres
Con este título nos referimos al Teatro Circo del Príncipe Alfonso, también llamado Circo de Rivas y Teatro Circo de Madrid.

La variedad de nombres para un mismo circo viene dada por haber sido construido por José M. Guallarte y finalizado por Simón Rivas (Teatro de Rivas). Además, al ser un circo muy político, se le bautizó en 1861 como del Príncipe Alfonso en honor del que sería Alfonso XII.

En 1870 pasará a llamarse Teatro Circo de Madrid, pero muchos lo seguirán llamando del Príncipe Alfonso. Estaba situado en el Paseo de Recoletos, entre la calle de Bárbara de Braganza y la plaza de Colón, muy cerca del de Price.

Decía Pedro de Répide:
Era el Príncipe Alfonso, que empezó siendo circo, construido por don Simón de las Rivas, y con cuyo apellido hubo de ser conocido primitivamente. El Teatro del Príncipe Alfonso tuvo la importancia musical de las audiciones de la Sociedad de Conciertos, bajo la dirección de Mancinelli, de Bretón y de Jiménez, y era otro escenario de ópera, en el cual hubo estrenos considerables, como el de La Bohéme, de Puccini, que por cierto no gustó al ser oída como novedad."
Juan Gómez Renovales cuenta lo siguiente en un artículo que habla del palacio del Almirante (iglesia de las Pascualas), publicado en La Esfera de 1939:
¿Qué de las galerías que yo vi y que atravesaban el antiguo teatro del Principe Alfonso, y que iban al convento de los Recoletos y al de las monjas Teresas?
Y es que Madrid tiene su cielo, pero también un subsuelo plagado de intrigas. Fue director de este circo el ya citado bufo don Francisco Arderuis.

Mientras poco a poco los circos del siglo XIX desaparecen o se transforman, el conocido por todos como Circo de Price llegará hasta nuestros días. Esta es su historia.

Circo de Price o de Parish
Antes del circo situado en la plaza del Rey, existió el fundado en 1853 por Thomas Price en el Paseo de Recoletos (Jardín de las Delicias), muy cerca de su principal rival, el Circo de Rivas.

Como todos los del siglo XIX, sus espectáculos se centrarán en los ejercicios ecuestres y gimnásticos. Pronto adquirirá gran fama y se poblará de grandes figuras circenses de la época, entre ellos el propio Paul (el del circo homónimo).

Comparado con otros circos y teatros, los precios del Price eran bastante asequibles. Un palco costaba 30 reales; 10 las sillas; 6 las gradas preferentes, y 4 reales las gradas generales y la entrada de paseo.



En 1878 fallece Thomas Price, tomando las riendas del negocio el marido de su ahijada, Mr. William Parish, otro excelente caballista proveniente de una notable familia circense.


William Parish inaugurará en 1880 el circo de la Plaza del Rey, en el mismo lugar donde había estado el Teatro del Circo. Llevará por nombre el de “Circo Teatro de Price", en honor a Thomas Price.


Un incendio, de esos tan frecuentes en la Villa y Corte, destruirá el nuevo circo apenas un año después de su inauguración. El perseverante Parish construirá otro que se llamará "Teatro Circo de Price".
William Parish fallecerá el 12 de diciembre de 1917 a los 72 años de edad víctima de una severa pulmonía. Algunos cronistas aseguran que a su muerte el circo pasará a llamarse "de Parish", sin embargo eso no es correcto ya que se lo citaba y publicitaba como "Circo Parish" casi desde el momento de su reconstrucción. La sociedad madrileña y la Prensa también lo llamarán "de la viuda de Parish."



El hijo de William, Leonard Parish, tomará el relevo y más tarde entrará en la sociedad el empresario Sánchez Rexach, continuando así los éxitos del circo más longevo que quedaba en Madrid.

Aunque se continuaron los espectáculos circenses hasta mayo de 1970, la Hoja del Lunes de 9 de marzo anunciará el cierre definitivo del Price.

El Banco Urquijo había comprado el edificio del mítico circo para derribarlo, bajo la promesa de convenir con el Ayuntamiento la construcción de un nuevo edificio para circo permanente en algún lugar de la capital. Pero la poderosa entidad bancaria pronto olvidó la promesa, quedando abandonado el edificio, luego solar.
Desde 1971 los espectáculos que se realizaban en la plaza del Rey eran anunciados con la ubicación de "Solar del Circo Price. Plaza del Rey. Metro: Banco".


Convertido en circo ambulante, el Price estará presente en Madrid al menos dos veces al año; hora junto a la plaza de Toros de Las Ventas, después en el Palacio de los Deportes junto a compañías internacionales, y recorriendo las provincias de España.

En 2007, el Ayuntamiento de Madrid reabrirá el Teatro Circo Price, como circo estable de la ciudad, bajo la gerencia de Tato Cabal y la coordinación artística de Joan Montanyés en su nuevo edificio ubicado en la Ronda de Atocha.

* Ver contenido completo en Historia Urbana de Madrid


Con los antiguos circos de Madrid finalizaba la mesa inaugural de las Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, celebrada el 6 de mayo en la sala 4 de la Casa del Lector de Matadero Madrid, con la presencia de Toti Martínez de Lezea.


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Nuestro agradecimiento al público asistente que hizo de estas primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica un éxito absoluto.

Toti Martínez de Lezea, Carolina Molina, Olalla García,
Víctor Fernández Correas, David Yagüe y Eduardo Valero García

Fuente: Valero García, E. (2016) "Circos antiguos de Madrid. #JornadasMNH2016 Segunda parte", en Historia Urbana de Madrid https://goo.gl/elCCdt ISSN 2444-1325

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jueves, 19 de mayo de 2016

JMNH 2016. Memoria. Fondas antiguas de Madrid

MEMORIA
Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica #JornadasMNH2016 http://jornadasdenovelahistoricaenmadrid.blogspot.com.es/

Inauguración
Viernes 6 de mayo de 2016
Lugar: Matadero Madrid - Casa del Lector (Fundación Germán Sánchez Ruipérez)
Autora invitada: TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA (La Universal)
Tema: Fondas antiguas de Madrid

CONTENIDO: Posadas antiguas – Reglamento de 1787 - Un inciso: Casas a la malicia – Posadas secretas o de caballeros – Dormir en posadas y casas secretas – Reglamento de 1813 – Hospedarse en Madrid: Posadas – Otras posadas, paradores y mesones – La fonda de Genieys – Casas de huéspedes – La pupilera – Casas de alquiler - Broche final: La posada del Peine.

Primero de los temas tratados en las Jornadas con la presencia de la escritora Toti Martínez de Lezea y que hacen referencia a su novela La Universal. La periodista y escritora Carolina Molina moderó la mesa y Eduardo Valero (Historia Urbana de Madrid) habló de las fondas antiguas de Madrid.

Toti Martínez de Lezea  
Fotografía: © Víctor Fernández Correas  
© Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica 2016
© Archivo HUM - historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Toti Martínez de Lezea, Carolina Molina y Eduardo Valero  
Fotografía: © Víctor Fernández Correas 
  ©Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica 2016
© Archivo HUM - historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

«Al día siguiente, a primera hora, Antón se presentó en las dependencias municipales a solicitar la correspondiente licencia para abrir una pensión en el piso propiedad de su suegra. Tal y como suponía que haría, en un primer momento, Eulalia se negó en redondo a que su vivienda se transformase en una fonda. Una cosa eran los tratantes, a quienes ya conocían y que únicamente dormían una noche en el piso, manifestó, y otra, muy diferente, acoger en su casa a gentes extrañas que vete tú a saber quiénes eran y a qué se dedicaban, si tenían alguna enfermedad contagiosa o eran delincuentes. Se calmó gracias a la oportuna visita de Benigno, a quien la idea no le pareció mal; él mismo, prometió para tranquilizarla, se encargaría de interrogar a los posibles huéspedes a fin de impedir la presencia de facinerosos en un hogar honesto. Casilda, por su parte, afirmó que ella procuraría atenderlos, además de ocuparse de la señora Fuensanta, e Isabelilla aseguró que no le importaba limpiar más de lo acostumbrado. De todos modos, Eulalia sólo cedió cuando su marido le dijo que con seis o siete huéspedes podrían sacar unas quinientas pesetas o más al mes, aunque exigió de él la promesa de que cerrarían la pensión en cuanto las cosas les fueran mejor. —¿Y qué nombre le va usted a poner? —¿A quién? —preguntó a su vez Antón, extrañado por la pregunta del funcionario municipal. —A su negocio, ¿a qué va a ser? No lo había pensado, así que le dijo que volvería cuando se le ocurriese uno. No era tarea fácil, dado que en Madrid había unas mil tabernas, otras tantas fondas y casas de dormir y un sinfín de negocios, cada uno de ellos con su respectivo nombre.»
Toti Martínez de Lezea
La Universal

Con este fragmento de la novela La Universal iniciamos un recorrido por las fondas, posadas o pensiones del Madrid de otros tiempos.




Fondas antiguas de Madrid
Y en época de Cervantes comenzamos, cuando la fama de estos establecimientos destinados a dar hospedaje y comidas dejaban mucho que desear. Esa fama continuará hasta bien entrado el siglo XIX y -en algunos casos-, hasta el siglo XX.
Poco recomendable era comer en esos locales donde la higiene escaseaba y el menú resultaba impropio para estómagos delicados. Si deambular por las noches en las calles de Madrid era empresa peligrosa, no lo era menos dormir en una fonda.
De aquellas habitaciones y camas –por lo general compartidas con otros-, se podía salir infectado de cualquier enfermedad cutánea, incluso cargado de piojos. Con la intención de evitar esto último, algunas posadas implantaron el método de “media con limpio”, sistema por el que un huésped compartía cama con un señor aseado.
Esto no debe asombrarnos, pues en verdad la limpieza corporal, y en general la de cualquier espacio, no era frecuente.
Aún así, la Sala de los Señores Alcaldes de Casa y Corte controlaba desde el siglo XVI el decoro y salubridad de las fondas, cafés, botillerías y hosterías.

De esas épocas podemos citar muchas posadas, siendo la primera que hemos hallado publicada en la hemeroteca la que estaba ubicada en la calle “Cavallero de Gracia” (no indica número pero sí ubicación: “cafa inmediata a la Aloxeria”), donde se alquilaba un “quarto”.
El anuncio aparece en el Diario noticioso, curioso, erudito y comercial público y económico de 26 de agosto de 1760. Podemos asegurar que se trataba de una posada de caballeros o secreta, de la que hablaremos más adelante.
Como nuestra intención siempre es la de aportar nuevos datos a la historia urbana de nuestra ciudad -en esos tiempos villorrio-, reproducimos de forma cronológica anuncios de algunas posadas cuyos nombres han sido olvidados y otras que aún recordamos.

1770
En el siguiente anuncio se cita a la Posada de las Ánimas, que estaba en la Cava Baja, 37. Se vendía allí el mejor “hueso” de aceitunas para braseros “sin tufo”. Recordamos así una costumbre madrileña olvidada y curiosa.


1786
Varias posadas ubicadas principalmente en la calle de Toledo.


1787
Casa de huéspedes dela calle de la Paz, número 47, y posada de caballeros de la calle del Pez, número 15.

1791
Otra curiosidad, este anuncio que hace referencia a la posada de la calle de las Infantas y que lleva por nombre Posada de las Siete Chimeneas. ¿Fue posada aquella señorial casa?



Posadas secretas o de caballeros
Estas posadas, que como su nombre indica eran sólo para caballeros, se distinguían de las casas de alquiler por atar papeles blancos a los hierros de los dos lados del balcón. Si la habitación estaba ocupada, el caballero lo sabía porque se colocaba un único papel en el centro del balcón.
Había una posada secreta para caballeros en la calle del Pez, esquina a la del Molino de Viento, número 15, principal. Daba una sala y dos alcobas y dos quartos separados, todo muy aseado. (1786)


Dormir en posadas y casas secretas
El siguiente grabado de 1887, publicado en el libro Viejo Madrid de Ricardo Sepúlveda, podemos ver más o menos cómo eran las habitaciones de las casas secretas en el siglo XVIII y en las condiciones que pernoctaban sus clientes.

Grabado de época
© ARCHIVO HUM 
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 JornadasMNH2016 
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Ésta era bastante cómoda si tenemos en cuenta que en otras los clientes dormían sentados y en hilera, colocándose una cuerda que unía todas las sillas para evitar así que se marchasen sin pagar o robasen las pertenencias de otros en la oscuridad de la noche.


Posadas del siglo XIX
El capítulo II de "Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte", del año 1815, indica algunos tipos de alojamientos para el viajero que se instala en Madrid. Así, comienza hablando de las principales posadas de las inmediaciones de la Puerta del Sol, centro neurálgico de la ciudad.
"[...] y como la Puerta del Sol está casi en el centro de Madrid, y es el punto más freqüentado y en cuyas inmediaciones se halla lo más selecto y todo lo que se puede necesitar y apetecer; por esta razón se encuentran inmediatas á este sitio las mejores fondas."
Esas mejores fondas eran:
• La de la Fontana de Oro "(en la Carrera de San Gerónimo)", que además de ser posada tenía fonda, café y billar.
 • La de la Cruz de Malta (calle de Caballero de Gracia), con iguales comodidades.
• La del Ángel (plazuela del Ángel), ídem.
• La de la Aurora (calle Carretas), considerada entonces como una de las mejores.
• La del Carmen (calle del Carmen)
• La de San Luis (calle de la Montera)
• La de San Sebastián (calle de Atocha, junto a San Sebastián)

En las posadas el precio de los aposentos resultaba elevado al estar incluido el coste de manutención, que era lo acostumbrado. Salvo en las que sólo alquilaban habitaciones, como las de la calle Ancha de Peligros, Cava Baja, etc., donde, siendo más económicas y de menor lujo, se podía alquilar un cuarto desde 4 reales con cama, luz y asistenta.
En 1850, según nos cuenta don Pedro Felipe Monlau en "Madrid en la mano ó el amigo del forastero en Madrid y sus cercanías", en la Villa y Corte no había grandes fondas ni tenían el lujo y comodidades de las conocidas en París o Bruselas:
"Una como escepción puede hacerse en favor de la fonda de las Postas peninsulares, calle de Alcalá, núm. 15, que es la que se parece un tanto en su traza y hábitos á lo que desearíamos fuesen los establecimientos de esta clase. La fonda de Perona, calle de Cádiz , núm. 8; la de Mr. Prosper, plazuela de Santa Ana, núm. 7; la del Español, calle del Desengaño, núm. 5; la de San Luis, calle de la Montera , núm. 27; la de los Leones de oro, Postigo de S. Martin, núm. 20; la de la Noble Habana, calle de Alcalá núm. 9; la de Europa, calle de Peregrinos, núm. 4; la de las Cuatro Naciones, plazuela de Celenque, núm 3; la del Perú, calle de Alcalá, núm. 18; la del Caballo Blanco, calle del Caballero de Gracia, núm. 21; la Suiza, calle Mayor, núm. 68; y la de Barcelona, calle de los Negros, núm. 4, son las fondas más conocidas; y en algunas de ellas, como la del Perú, la de Europa, de los Leones, y de Perona, se sirven comidas á precios fijos desde 6 hasta 20 rs., mientras que en las mas aristocráticas no se sirven sino de 20 rs. para arriba, ó por lista.
 
Otras posadas, paradores y mesones
No valían gran cosa estos establecimientos de baja estofa, generalmente destinados para alojamiento de carros y galeras, carreteros, arrieros, trajineros y ordinarios. Advertía Pedro Felipe Monlau en la citada guía "Madrid en la mano...":
"Ninguna persona que tenga algunas facultades, por modestas que sean, debe aventurarse á dar fondo en tales casas para alojarse; asi como debe guardarse también de satisfacer, ni siquiera accidentalmente, su apetito, en alguna de las muchas casas donde se guisa de comer, particularmente en los arrabales, y que son exclusivamente frecuentadas por los aguadores, mozos de cordel, escaroleros y demás turba-multa que no suelen tener casa ni hogar."

Añadía Monlau:
"Por lo demás, los principales paradores y posadas que hay dentro de Madrid son: el parador de S. Bruno, en la calle de Alcalá, número 40; el del Rincón, en la misma calle, núm. 21; el de Cádiz, calle de Toledo, núm. 125; el de Barcelona, calle de S. Miguel, núm. 2; la posada de la Encomienda, calle de Alcalá, núm. 18; la de Zaragoza, calle de Sevilla, núm. 16; la del Leon de oro, Cava baja, número 12; el mesón de los Huevos, calle de la Concepción Gerónima, núm. 15; el de Maragatos, calle de Segovia, núm. 34; el de Gallegos, en la misma calle, núm. 40. Casi todos los restantes 38 establecimientos de esta clase se hallan en la Cava baja, en la calle de Segovia, en la plazuela de la Cebada, ó en el último tercio de la calle de Toledo."

Casas de huéspedes
Existían en 1850 unas 450 casas de huéspedes. Este tipo de alojamiento era más económico que el anterior, oscilando sus precios entre 6 a 40 reales diarios; las más corrientes costaban entre 14 a 16 reales.
Los particulares alquilaban parte de sus estancias, incluyendo muebles, comida y buen trato en un ambiente decoroso. Los inquilinos gozaban de la compañía y las atenciones de los dueños, y disfrutaban de buenos guisos.
Era condición de estos sitios tener referencias, conocimiento o fianza del huésped a admitir. Así, como veremos más adelante, al ingresar el joven Galdós en una de estas casas, no bastará con ser conocido de un alojado, sino que necesitará el aval de un fiador.



Posada del peine
Gil Benumeya decía en 1927 que en la Posada del Peine empezaba Europa.
Aunque en la biografía de esta posada de la calle de Postas consta que fue fundada en 1610, un artículo de 1932 publicado en la revista La Esfera y firmado por Jesús de Mijares Condado, indica que tuvo que ser inaugurada hacia 1553.
No podemos ni nos atrevemos a asegurarlo, pero una de las fotografías que acompañan al reportaje es –si acaso-, muy reveladora. Los retratados son el abogado Sr. De los Arcos y el periodista Mijares Condado. Tienen en sus manos la escritura de cesión de la posada al caballero de la Orden de Santiago don Tomás de Acebedo en el año 1558 o 1559.
Este nombre puede estar ligado a otro Acebedo, Don Francisco, presidente de Castilla en tiempos de Felipe III.

Fotografía de Llompart 
© ARCHIVO HUM 
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 JornadasMNH2016 
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Se cita en el artículo una de sus clausulas:
El propietario se obliga a satisfacer, diariamente, como diezmo al Estado, la cantidad de doce reales de vellón y una gallina […] igualmente, a satisfacer diez reales de vellón, sin gallina, a los padres de la Orden de Santa Cruz."
Anuncio publicitario de 1907 
© ARCHIVO HUM 
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 JornadasMNH2016 
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El aspecto de la posada en los años treinta difiere mucho de la bonita y colorida fachada que hoy conocemos. Las fotografías de Llompart muestran el exterior y un rincón de su interior, donde se aprecia el estilo castellano que debió tener durante mucho tiempo.



Los fantasmas de la posada
De más está decir que cierto entusiasmo surge entusiasma cuando se añaden misterios y leyendas a ciertos lugares. Bien, pues en la posada del peine hubo muchas muertes y, siguiendo algunos preceptos, donde hubo una trágica muerte queda un fantasma. En las noticias se recogen desde antiguo una gran cantidad de suicidios, algunas otras de muerte natural y uno que otro asesinato. Ahorcamiento, envenenamiento y salto desde las alturas eran la estrella de los métodos de suicidio. Como muestra, la noticia publicada en El País de 30 de agosto de 1907

© ARCHIVO HUM 
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 JornadasMNH2016  
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

En los años 70 del siglo XX la posada cerrará sus puertas. Más tarde será adquirido por la relojería Girdod y, por fin, en 2006 se reinagurará como Petit Hotel posada del peine. Esto que os hemos contado sobre la Posada del Peine es una pequeña parte de su historia. Queda para otra ocasión un capítulo más extenso con muchos detalles, leyendas y anécdotas.

Ver contenido completo en Historia Urbana de Madrid 

 
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Nuestro agradecimiento al público asistente que hizo de estas primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica un éxito absoluto.


Toti Martínez de Lezea, Carolina Molina, Olalla García,
Víctor Fernández Correas, David Yagüe y Eduardo Valero García


Fuente: Valero García, E. (2016) "Fondas antiguas de Madrid. #JornadasMNH2016 Primera parte", en Historia Urbana de Madrid http://goo.gl/dO5xZE ISSN 2444-1325